Visitas

Las visitas le permitirán a ud. y al paciente de Alzheimer disfrutar de la compañía de los demás, aunque mantener los contactos sociales es un esfuerzo y una planificación extra para el cuidador. De esta manera y usando técnicas de comunicación, como cuidador puede ayudar a la familia y amigos con ideas para hacer de las visitas algo significativo y cómodo.

A menudo la gente podría dudar en pasar un poco de tiempo con el paciente de Alzheimer debido a que preocupan por no saber que hacer o que decir, mientras que otros posiblemente no entiendan las cambios de comportamiento que son causados por la enfermedad y se sienten incómodos para visitarlos.

Contando con el apoyo de los familiares y amigos, puede continuar dando una importante relación social al paciente de Alzheimer y a ud. mismo. Aquí hay algunas sugerencias para ayudarle cuando visita a alguien o cuando tenga visitas en su casa.

Pasos a seguir

Reciba visitas en su casa

No espere que sus amigos o familiares les pidan su pueden ir a visitarlo. En lugar de eso tome la iniciativa para comunicarse con ellos. Explíqueles que aunque la enfermedad de Alzheimer ha cambiado su vida en alguna forma, valora su amistad y apoyo y quiere conservarla. Al mismo tiempo sugiera el día más adecuado para que puedan venir.

Planifique una visita satisfactoria. Aunque la visita no tiene que ser perfecta, deberá ser relajante y cómoda para todos (el visitante, el cuidador, el paciente y demás familiares).

Prepare a los invitados antes de la visita. Infórmeles sobre como el paciente de Alzheimer podría haber cambiado — física, emocional y mentalmente. Mencione los cambios específicos en el comportamiento como nerviosismo, divagación o incontinencia. De sugerencias sobre como comunicarse más fácilmente con el paciente. Deberían hablar de uno en uno debido a que varias personas hablando al mismo tiempo es causa de confusión para el paciente Alzheimer. Explique que podría tardar un poco antes de responder a sus preguntas y que también podría repetir las cosas o hacer una pregunta que ya ha sido contestada. Esta información puede ayudar a disminuir la ansiedad del visitante.

Clarifique el propósito de la visita. Algunas personas no están dispuestas a hacer visitas debido a que no quieren involucrarse en las grandes responsabilidades de los cuidados. Mencione que el propósito de la visita es puramente social y no para atribuirles una responsabilidad. De este manera, hágales saber a sus visitantes que su presencia es un regalo de amor para el paciente y un gran apoyo para ud.

Permanezca accesible a los visitantes. Uno de los mayores temores que tienen es quedarse solos con el paciente para comunicarse o atenderlo. Si ud. está cerca, los visitantes pueden compartir problemas o hacer preguntas específicas.

Algunos visitantes sientes que deben hacer o traer algo para que la visita valga la pena. En lugar de eso podría aconsejarlos que traigan flores, una tarjeta especial, llevar al paciente a comer, dar un paseo, leer su libro favorito o cantar una canción especial. Pueden jugar a algo sencillo, ver fotografías juntos o lo que le guste al paciente. De esta manera, los visitantes terminarán sintiendo que ellos han aportado algo de valor para ud. y el paciente.

Comuníquese con los visitantes regularmente. Infórmeles que las condiciones del paciente podrían cambiar de un mes a otro, de una semana a otra o de un día a otro. Por ejemplo, para algunos pacientes podría ser mejor tener visitar por las mañanas, mientras que para otra sería más beneficioso tener visitas por la tarde.

Sea paciente con los visitantes y motívelos a entender o como ayudar al familiar que sufre la enfermedad de Alzheimer. Hay que saber perdonar los errores que cometan. Aún los profesionales en el campo de la salud, trabajadores sociales o religiosos podrían tener dificultad para entender la enfermedad de Alzheimer. Puede encontrarse en la posición de educadora. Aunque algunas personas con quién pensó contar podrían abstenerse, hay otras que podrán estar a su lado para apoyarla. Por otra parte, trate de no tener reacciones negativas.

Preparando a sus amigos sobre cualquier cosa cuando vienen a visitar a su familiar, hará posible que la visita sea más cómoda y agradable, llegando a formar parte de algo muy importante en la vida de su querido familiar y de los amigos de la familia. Recuerde mostrar su agradecimiento a la familia y a sus amigos por el apoyo.

Visitando las casas de los demás

Prepare a su huésped para la visita. Quizás quiera explicarles que su visita podría ser relativamente corta o que en el transcurso posiblemente sea necesario dar un paso o cambiar el enfoque de la persona hacia otra actividad.

Piense en la visita como una corta vacación. Las visitas a las casas de los demás proveen en sentido de vida ‘normal”, un contacto con el pasado y un breve pero memorable momento con los amigos y la familia. Saque fotos de los amigos y parientes para preservar un recuerdo feliz para ud. y el paciente.

Visitando la institución de cuidados

Si su familiar reside en una institución, tenga en cuenta lo siguiente:

Identifíquese con el personal de la institución. Haga preguntas sobre los problemas especiales y los cambios que afectan al paciente de Alzheimer. Por ejemplo, la administradora de actividades podría proveerle algunas sugerencias para crear nuevas actividades de interés para su familiar.

Conozca a los demás residentes. Sus visitas frecuentes a la institución de cuidados lo pondrán en contacto con muchos residentes que posiblemente no lo conocen a ud. pero podrían agradecer su presencia.

Dependiendo de su disponibilidad de tiempo, es posible que quiera involucrarse con otras actividades de la institución, como llegar a ser miembro del Consejo Familiar.

Prepare a los familiares y amigos para las visitas a la institución. Por ejemplo, explique como la condición de la persona ha cambiado y la duración de una visita que puede soportar. Sugiera también actividades simples como hacer un regalo al paciente o coloque un libro de visitas en el cuarto del paciente para que puedan firmar.

Cumpliendo con las consultas profesionales

Antes de llevar al paciente a un consultorio profesional para ver un médico, póngase en contacto con el personal de la oficina. Avíseles que el paciente sufre la enfermedad de Alzheimer y que el tiempo de atención es corto. Por tanto sugiérales que la hora de visita sea a una hora determinada y limitar el tiempo de espera. Pregunte si podrían esperar en un cuarto privado. También infórmese si hay aparcamiento, la distancia para llegar al edificio y si existen escaleras o un ascensor accesible para llegar al despacho.

Sea puntual a la hora de las citas. Básese sobre la rutina diaria de la persona o cuando esté en su ‘mejor momento”. Insista sobre la hora más adecuada para la cita, sea por la mañana o por la tarde. Si el personal conoce la situación, posiblemente la darán cita cuando haya menos gente y menos ruido. Piense en llamar al despacho antes de salir de casa para saber si el doctor llegará tiempo.

Nunca deje al paciente solo en la sala de espera. Considere llevar a una tercera persona que sepa conducir y mantenga ocupado al paciente. Es muy útil dar confianza al paciente, ya que se encuentra fuera de su medio familiar. Haga planes en caso de una posible espera. Aunque haga planes a tiempo, su cita podría demorarse. Por tanto, lleve algún tentempié para el paciente. O camine con el paciente por el pasillo.

Mantenga al paciente ocupado con un juego de cartas o con una revista. No se preocupe si la persona se pone nerviosa, su ansiedad es normal.

Use el sentido común al preparar al paciente para su visita. En lugar de darle una explicación elaborada, simplemente diga “Hoy vamos a ver al Dr. Molina”. Si el paciente tiene alguna objeción, evite discutir y ofrezca alguna sugerencia positiva como “Necesito tu ayuda para explicarle las cosas al médico”.